El origen del pájaro hornero

En un lejano lugar de las Pampas Argentinas, existía una tribu de indios muy trabajadores en las tierras de aquella región. Pasaban la mayor parte del tiempo sembrando y recolectando en los campos.

Pero había en la Tribu un indio llamado Huenó, que mientras todos labraban el campo, él se deleitaba haciendo utensilios de barro, platos, tazas, jarrones, vasijas, ollas, y todo lo relacionado con la alfarería.

Esta labor artesanal la heredó de su padre, quien desde pequeño lo enseño a moldear la arcilla y el barro. Un día, el indio estaba en sus labores artesanales, cuando conoció a una linda india, llamada Achelén.

Ella por casualidad del destino, también era apasionada de la alfarería y juntos pasaban las horas oyendo el trinar de las aves y el sonar del río y el viento. Siempre anduvieron juntos, no se separaban para nada, hasta que se enamoraron y decidieron casarse.

Ambos decidieron comunicarle la noticia al Jefe de la tribu, quien les ordenó recoger plantas y ramas medicinales del bosque, para preparar el día de la Ceremonia, los presagios, previos al casamiento.

El origen del pájaro hornero

Llegado el día del ritual, el Brujo de la tribu comenzó a aclamar e invocar a los espíritus, entre cantos y palabras que solo él conocía. De repente comenzó a lanzar al fuego las ramas que le dio la pareja de indios enamorados.

Algo inesperado sucedió entonces, las ramas secas explotaban al contacto con la candela y un gran polvo de cenizas cayó de inmediato sobre los invitados, quienes se consternaron y asustaron.

Salieron despavoridos argumentando que eso traería muchas cosas malas y terribles para su pueblo y gritaban a los padres de ambos que no los casaran. Ante lo que estaba pasando, la pareja de indios alfareros, se tomaron de las manos y salieron en veloz carrera a internarse en el bosque.

El jefe ordenó que los persiguieran y los agarraran y en esto pasaron muchas horas, hasta que un indio muy certero con el arco y la flecha los encontró y lanzó una flecha que hirió mortalmente a Achelén, quién cayó muerta a los pies de su adorado Huenó.

En ese mismo instante ocurrió algo increíble y fue que una luz celestial los envolvió a ambos y como por arte de magia, quedaron convertidos en sendas avecillas de color pardo como la arcilla y el barro, en ese mismo instante alzaron sus vuelos y se marcharon.

Cuenta la leyenda, que al tiempo el pueblo comenzó a ver una variedad de objetos artesanales, hechos en las ramas y copas de los árboles. Tenían forma de vasijas jarrones y cántaros.

Pero lo que más llamaba les llamo atención a los indígenas era que tales objetos solo estaban enclavados en las ramas y copas de los árboles, hasta que un día un anciano sabio de la tribu les confesó que los indios convertidos en pájaros, eran los autores de las artesanías de arcilla y barro en los árboles.

Que sus nidos eran hechos de esa forma y pasaron a la historia como los “Pájaros

Horneros” como hoy día se les conoce en las tierras Argentinas.

 

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