El zorro y las uvas

Hace mucho tiempo, un zorro peludo muy grande con orejas puntiagudas, ojos enormes y saltones, caminaba desesperadamente por un bosque inmenso en busca de comida.

El pobre no había probado la comida durante varios días, tenía mucha hambre, estaba desesperado, decía a cada paso: ¡Tengo mucha hambre! ¡Creo que me desmayaré! Necesito alimentarme con urgencia, de lo contrario solo me espera la muerte.

Buscó y buscó, pero no obtuvo nada. Luego de caminar un rato, observó allí a lo lejos, pelotitas moradas y rojas, todas juntas colgando de un árbol. No sabía que este lugar era un viñedo.

El hambre era tal que no podía saber lo que estaba viendo. De repente sintió un fuerte olor a uvas que llamó su atención. ¡Pero qué tonto soy! Ahora me doy cuenta de que hay muchas uvas en este lugar.

¡Se me hace agua la boca! ¡Me siento muy feliz! Dijo el zorro. Trató de contarlos, pero eran tantos que perdió la cuenta. Comenzó a saltar de arriba a abajo con más y más ímpetu para alcanzar las deliciosas y grandes uvas que colgaban del árbol. Pero no pudo llegar a ellas.

El zorro y las uvas

Por un momento, pensó que estaba tomando un montón, pero solo pudo tocarlas. Una vez más, falló en el intento. Agotado de tanto saltar, cayó al suelo, maltratándose un poco a sí mismo. Se quedó así un rato para pasar el dolor.

¡Son muy altos! ¡Creo que no podré llevarlos! ¡No puedo más! Estoy realmente exhausto. Después de un rato, se sentó y vio varios grupos que parecían demasiado provocativos y pensó en encontrar una manera de llegar a ellos, pero abandonó todas las ideas que cruzaban por su mente.

De repente se puso de pie y exclamó: ¡Oh, tanto esfuerzo por querer agarrar unas uvas! Y total, seguramente son amargas y no valen la pena. ¡Por qué tomarlas! Es más, no me gustan, son frutas insípidas. Tal vez me las coma y me den alergia.

¡Pobre de mí! Hinchazón y picazón en todo el cuerpo por esa desagradable fruta.

Como no pudo alcanzar las uvas, el zorro buscó todo tipo de excusas para no poder agarrarlas.

Triste, exhausto y hambriento, decidió irse. Pobre zorro al no poder comer, su estómago se escuchaba sin parar y así se alejaba lentamente del bosque.

Debemos poner todo nuestro esfuerzo, para triunfar y lograr nuestras metas. Esta actitud positiva nos llevará al éxito, por eso debemos dejar de lado las excusas.

Deja un comentario