La Historia del Arroz

Existe una antiquísima y hermosa historia Hindú, que nos habla acerca del sabroso y apetecible arroz. Este cuento que data de muchísimos años atrás, señala que en aquel entonces los granos de arroz tenían un tamaño muy grande, casi como el de una pelota de beisbol.

Para aquellos tiempos, era el alimento fundamental y más delicioso para el pueblo de la India, por eso se cultivaba, era muy importante y apreciado por las personas.

Nadie en aquel espacio sufría de hambre y siempre estaban satisfechos y felices de poseer entre sus cosechas ese maravilloso alimento, ya que con muy pocos de aquellos enormes granos, bastaban para llenar el estómago del más hambriento de los humanos.

Los campesinos gozaban de una gran tranquilidad, ya que no debían hacer el laborioso y duro trabajo de recoger la cosecha.

Cuando los grandes granos de arroz estaban listos y maduros, era tal su peso que caían solos de los tallos. Y como hermosas pelotas rodaban hasta las puertas de los graneros que los campesinos hábilmente habían construido cerca de las grandes plantaciones.

En este maravilloso ciclo pasaron muchos años, hasta que un día los habitantes del pueblo se dieron cuenta de un gran y poderoso detalle.

Ese año, la cosecha de arroz fue muy generosa, algo nunca antes visto por los campesinos. Las plantas desarrollaron unos increíbles y gruesos tallos, y esto dio paso a que el tamaño de los granos de arroz se desarrollara de un tamaño más grande.

Enseguida se reunieron los graneros y pensaron que los silos para almacenar los granos se habían quedado pequeños y, era una pena que al no poseer espacios gran parte del cereal se perdería.

Juan, uno de los graneros más viejos y habilidosos  del pueblo tuvo la genial idea de ampliar entre todos los silos y así no perder ni uno de esos fantásticos granos.

Todos estuvieron de acuerdo, y de una vez arrancaron con la fabulosa labor. Trabajaron durante varios  días y noches seguidos, junto a las alegres familias, para finalizar las obras a tiempo.

Pero a pesar del gran esfuerzo, y del trabajo en conjunto de días y noches enteras, no lograron el sueño de finalizar  a tiempo la ampliación de los almacenes y silos.

Los granos gigantes de arroz culminaron su ciclo de crecimiento y nuevamente comenzaron a caer de las plantas, y a rodar felices hasta llegar a las puertas de los silos como siempre.

En una de estas puertas se encontraba una anciana sentada observando los trabajos, cuando de manera sorpresiva vio aparecer un robusto grano de arroz que venía de forma veloz junto a sus compañeros muy alegres, pero la anciana se puso furiosa, lo maldijo y le grito con fuerte voz:

-¡Aún no están listos los graneros!

-¡Debieron esperar un poco más en la planta!

Todo esto lo gritaba, y a la vez le dio una fuerte pisada con tal fuerza que el grano estallo en mil y un pedazos.

Por el fuerte pisotón que dio al enorme grano de arroz, se esparcieron gran cantidad de granos de arroz por el piso.

Al rato, uno de los trocitos llorando y muy triste, con voz muy suave susurró:

– ¡Anciana usted es una desagradecida!

– A partir de este momento, no rodaremos hasta los silos y depósitos. Serán ustedes que se levantaran muy temprano  a cosecharnos y recolectarnos con una fuerte labor en el campo.

La Historia del Arroz

Ahora, desde ese día, los granos de arroz tomaron la forma que conocemos. Y los campesinos se vieron obligados al fuerte trabajo de sembrar, cosechar y recoger el arroz, cada vez que las personas lo necesitan para su alimentación.

 

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