Las alas mágicas de las hadas

Había una vez, un lugar encantado y hermoso donde vivían miles de hadas jugando y riendo. Tenían unas alas muy hermosas, de vivos y brillantes colores, que se divisaban a lo lejos cuando estaban volando.

Alina y Leidy eran dos hadas que destacaban del resto, tenían las alas más grandes y brillantes de todo el reino, además de una fascinante belleza. Todas las hadas del reino las admiraban profundamente.

En un lugar no muy apartado, vivía Francia, la reina del mundo tenebroso. Tenía un terrible aspecto, llena de verrugas y arrugas en todo su cuerpo. Cuando Francia llena de envidia observaba a las hadas felices volando por el cielo azul, pensaba:

Algún día no muy lejano les robaré un poco de polvos de hadas, lo usaré y me convertiré en la hechicera más hermosa del reino.

Francia siempre tan envidiosa y capaz de hacer lo que fuera por obtener los polvos, un día pensó en un malévolo plan. Era un hermoso día de primavera y las hadas se juntaron, y planearon una gran fiesta. Todas estaban radiantes y hermosas con sus largos y brillantes vestidos.

Volaron todas mostrando su luminosidad, Alina y Lehidy, como siempre eran las más brillantes del grupo. Lucían radiantes. Al verlas tan hermosas, Francia mando a sus negros y feos cuervos que las secuestraran.

Todas danzaban y cantaban, cuando de repente los horribles cuervos se abalanzaron sobre ellas, y lograron capturar a Lehidy, que por más que intentó volar no logro escapar.

Las hadas lloraban y gritaban, pero todo fue en vano, los horribles y negros cuervos la llevaron al mundo oscuro donde, Francia, después de robar los polvos mágicos, la encerró en una jaula de cristal.

Francia saltaba de felicidad y gritaba:

-Al fin tengo los polvos mágicos, los utilizaré y me convertiré de una vez en la más hermosa hechicera.

Lehidy encarcelada sintió mucha tristeza, al perder su poder y libertad. Pero el resto de las hadas pensaron en un gran plan para rescatar a su hermana más pequeña y débil.

Todas acordaron atacar y enfrentarse a la bruja. Llegaron al mundo oscuro después de un largo y duro viaje, desafiaron dragones, tormentas y malvados hechiceros.

Al encontrar a Francia todas le gritaron:

-Suelta a Lehidy, y devuélvele sus polvos mágicos.

Pero la malvada bruja se reía de ellas, no pensaba dar ni un paso atrás, entonces, Alina, enfrento sin miedo a la malvada bruja y le dijo:

-Te propongo un trato, si liberas a mi hermana, te daré más polvos de hadas. Serás muy afortunada y rica.

Las alas mágicas de las hadas

Aquellas palabras hicieron que una tras otra de las hadas se unieran al bonito gesto de Alina.

-Espera, todas te daremos parte de nuestro polvo de hadas si liberas a nuestra hermana. Somos más de 300 y tendrías mucho poder, fuerza y belleza.

La malvada bruja no dudó un segundo y acepto gustosa el trato. Así entre todas, lograron salvar a su hermana, no sin antes hacer prometer a Francia que no las molestaría nunca más.

Francia no lo dudo por un segundo, saco la llave mágica que abría la jaula donde estaba Lehidy cautiva y en un santiamén la liberó. Llamó a sus malvados cuervos y enseguida emprendieron su retirada del lugar.

Las hadas estaban conscientes que si cedían un poco de sus polvos mágicos, ya no brillarían, no serían tan fantásticas y no volarían tan alto, pero su valor y su esfuerzo valieron la pena para devolver a su hermanita junto a ellas.

 

Deja un comentario