Leyenda del pájaro “Tero”

En las extensas praderas de las tierras Guaraníes, existió una pareja de jóvenes indios que se profesaban un amor único e incomparable, distinto al de otras parejas que también se amaban pero no tan intensamente como estos amantes guaraníes.

Se adoraban tanto que a cada momento solo pensaban en estar juntos, sin ser vistos, para dedicarse por completo a los placeres de su amor. Tanto que se apartaron de la costumbre Guaraní de convivir todos juntos en una inmensa choza o cabaña.

Toda la tribu se refugiaba y compartía los quehaceres domésticos, descansaban y se ayudaban en todo. La pareja solo se dedicaba a estar juntos amándose y se iban a los montes a quererse aún más.

Leyenda del pájaro “Tero”

En medio de su amor, construyeron su propia choza al lado de la gran cabaña del pueblo, cosa que cayó muy mal a la población, pues con esta actitud se apartaban y abandonaban la tradicional costumbre guaraní de convivir todos juntos dentro de la gran choza.

El tiempo pasó y la pareja de enamorados procrearon dos hijos. El amor entre ambos era inagotable y mantenían en un descuido constante a los niños, eran unos padres muy indiferentes y nada amorosos hacia sus hijos, ya que solo pensaban en ellos y su apasionado amor.

Un día de verano se internaron en el monte a amarse como siempre y al regresar a su choza no encontraron a los niños. Desesperados comenzaron su búsqueda, pero no lograron dar con ellos.

Así pasaron días, semanas, meses y los niños seguían perdidos. Los demás indígenas y familiares les echaban toda la culpa por no cuidarlos, por tenerlos siempre abandonados sin cariño y pensando solo en ellos y su desenfrenado amor.

Sucedió que un anciano les contó a los padres de los niños que un espíritu maligno “Asischa Tere”, se los había llevado y que él había tratado de quitárselos, pero no tuvo la fuerza para impedirlo.

Seguían buscando a los niños, dejaban en el monte bebidas, tabacos y comidas para que tal espíritu se emborrachara y los liberara, pero de nada sirvió.

Cansados un día de buscar a los niños se quedaron dormidos en la choza y al despertarse al siguiente día, estaba adentro con ellos el Dios Tupac, muy enojado y afuera alrededor de la choza una espesa niebla la envolvía y nada se podía ver.

Tupac estuvo con ellos cinco días y sus noches recriminándoles su mal proceder como padres, aconsejándolos y diciéndoles cómo se debía criar, querer y educar a un niño. Que su descuido por andar en sus amoríos hizo que estos se fueran y jamás regresaran, corriendo un grave peligro.

Al quinto día Tupac abandonó la choza y desapareció la niebla, fue entonces que los vecinos asombrados por tal visión se acercaron y en eso la puerta de la choza se abrió.

Entonces aparecieron dos avecillas muy lindas, una hembra y un macho, de colores llamativos, pero en sus pechos tenían una mancha negra (símbolo del luto) y sus ojitos rojos de tanto llorar.

Quedaron así por toda la eternidad, ensayaron aprender a volar y al poderlo hacer se fueron a recorrer los paisajes guaraníes.

Al tiempo las avecillas (llamadas Teros) tuvieron crías y cuentan los pobladores guaraníes que tanto la madre como el padre jamás los abandonan, cuidan, protegen y alimentan como ninguna otra ave, por las tierras del Paraguay.

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